martes 19 de septiembre del 2017

   

Ahora

Argentina recibió 42 reconocimientos internacionales por sus políticas de Estado

 

Argentina recibió durante 2014 y los primeros dos meses de 2015 un total de 42 reconocimientos internacionales de parte de organismos como el Banco Mundial (BM), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), por sus políticas de empleo, redistribución del ingreso y desarrollo social, tecnológico y de infraestructura.

La nómina incluye también reconocimientos de las organizaciones de las Naciones Unidades para la Alimentación y la Agricultura (FAO), de Estados Iberoamericanos (OEI), Internacional del Trabajo (OIT), Mundial de la Salud (OMS), Naciones Unidas (ONU) y de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), además del Fondo Monetario Internacional (FMI).

En abril del año pasado, la OIT destacó que mientras en el mundo se han perdido millones de empleos desde el estallido de la crisis internacional, en la Argentina desde 2007 se redujo la tasa de desempleo, pasando de 8,5% al actual 6,9%, y resaltó dos políticas para lograr este desempeño: los Programa de Recuperación del Empleo (Repro) y la estatización de los fondos previsionales, antes en manos de las Afjp.

En octubre, el Banco Mundial destacó al país por ser la “excepción” dentro de América latina debido a que no aumentó el desempleo en el período 2011-13, pese a la desaceleración del crecimiento en la región y crisis mundial.

Nuevamente la OIT se pronunció, en esta oportunidad, desmintiendo que la Asignación Universal por Hijo (AUH) implique un desincentivo al trabajo, y destacó el fortalecimiento de las instituciones del mercado de trabajo que mejoraron la distribución de la renta entre el factor capital y el factor trabajo.

Asimismo, destacó al gobierno nacional por facilitar el diálogo entre trabajadores y empleadores con la realización de paritarias, el refuerzo de las leyes laborales y por un sistema de protección social que garantiza ingresos “equilibrados”.

Por su parte, la Cepal ponderó en mayo del año pasado que “en Argentina, Brasil, Chile y Uruguay, la mejora del salario mínimo se ha traducido en una caída de la desigualdad, sin afectar negativamente el empleo”, y detalló que “en términos relativos, el mayor salario mínimo corresponde a la Argentina”.

Según los indicadores de desempleo juvenil del Banco Mundial, a diciembre último, sobre un conjunto de 32 países, entre los cuales están incluidos todos los que conforman el G-20, Argentina tuvo el mejor desempeño en la reducción de este flagelo entre 2012 y 2014.

El informe analizó los índices desde 2002 a 2014, y en ese período Argentina figura al tope de la reducción con 58,89%, y también es uno de los países con menor tasa de desempleo juvenil: 14,10%.

En materia de jubilaciones, el mismo organismo destacó en febrero del año pasado, a la mínima argentina por ser la más elevada de América Latina y por su política de “incluir a los excluidos”.

En octubre, la OIT y la Cepal en conjunto reconocieron a la Argentina por los avances en los niveles de igualdad salarial.

La Organización del Trabajo, por su parte, también remarcó a fin del 2014 que en Argentina “mayores salarios y oportunidades de empleo han impulsado la reducción de la desigualdad”, y a su criterio, fueron los cambios en la distribución de los salarios y el empleo remunerado lo que representó el 87% de la reducción en la desigualdad de la última década de en Argentina.

Dos meses antes, el mismo organismo subrayó el despliegue de políticas activas como el Programa de Financiamiento Productivo del Bicentenario, ya que promueve a “empresas que generan empleo y redundan en provecho de la producción interna”.

Y en mayo del año pasado, puso de relieve a la AUH como la segunda política social a nivel global en términos de transferencias en relación con el PBI, y aseguró que esta Asignación “ha reducido en forma notable la extrema pobreza y no ha impactado en la reducción de la fuerza de trabajo. Estos avances colocan al país en el selecto grupo de naciones con “elevada cobertura”.

Sobre la AUH, la ONU afirmó en julio que desde su aplicación en 2009 se alcanzó una cobertura del 85% de los niños, y redujo la pobreza en un 22% y la extrema pobreza en un 42%.

Por su parte, el Banco Mundial recomendó en setiembre su aplicación en países en problemas, y afirmó que “según Unifcef, la incorporación de una ayuda universal por hijo en España supondría una reducción de la pobreza infantil de hasta un 7%””.

Del mismo modo, la OIT destacó en junio los “grandes pasos hacia la cobertura universal” de los niños en Argentina desde la implementación de la AUH.

Puntualizó que esta Asignación “alcanza el 70% de los niños que viven en la pobreza (entre 80% y 90 % de los muy pobres) y reduce la proporción de niños pobres y muy pobres en un 18 % y 65 %, respectivamente”.

“El impacto combinado de los regímenes contributivos y no contributivos redujo la desigualdad en aproximadamente un 5%. El total de ingresos del 10% más pobre de la sociedad se incrementó en aproximadamente un 30% como consecuencia de la prestación”, aseguró el análisis.

Por su lado, el Banco Mundial afirmó que Argentina dedica a la seguridad social más que el promedio mundial en términos del PBI, y ubicó al país como uno de los país de “top performance” en direccionamiento de las transferencias, al destinar más del 50% de las mismas al quintil más pobre de la sociedad.

En noviembre, la Cepal puso de relieve al plan Progresar como un “buen ejemplo de las formas de inversión que presentan los Estados para apoyar a jóvenes con menos recursos económicos -y, por tanto, menos poder de decisión-, de tal manera que logren concretar sus proyectos de vida”.

Dos meses antes, el FMI posicionó a la Argentina como uno de los tres países con crecimiento de mejor calidad en el mundo en el período 2005-2011, detrás de Bulgaria y de China, teniendo en cuenta que ese incremento debe ser fuerte, favorable a los pobres, redistributivo y más orientado a la mejora del empleo productivo.

En tanto, la ONU destacó en agosto la reducción de la pobreza en la Argentina entre 2002 y 2012 junto con un crecimiento significativo de la clase media, que pasó a representar a 54,4% de la población total, siendo el segundo país en América Latina en magnitud de este estrato social luego de Uruguay.

Asimismo, la FAO ponderó en mayo al país por mejoras en distribución alimentaria, y la ubicó en la lista de naciones con mejor desempeño en las metas de erradicación de la pobreza y el hambre.

De acuerdo con este organismo de Naciones Unidas, además de integrar el grupo de las 16 naciones de América Latina que logró el Objetivo de Desarrollo del Milenio de “reducir a la mitad el porcentaje de personas que padecen hambre”, la Argentina también integra el reducido número de países de la región donde la subalimentación se mantiene por debajo del 5%.

Por su lado, la OEI destacó en abril del año pasado los esfuerzos por incrementar la inversión en investigación y desarrollo, y subrayó “el esfuerzo realizado por Argentina en los últimos 10 años al cuadruplicar la inversión con la que inicia la serie” en 2002, lapso en el que pasó de representar el 6% de la inversión en este rubro de América Latina, a representar el 11% en 2011.

El BID remarcó ese mismo mes las inversiones de Argentina en energía e infraestructura, que “ha puesto en marcha una estrategia histórica e integral dirigida a promover el desarrollo sostenible en la región Norte Grande, una de las más pobres del país”.

Sobre esto mismo se pronunció el Banco Mundial al subrayar en julio que “el Programa de Infraestructura Hídrica del Norte Grande al proveer de agua potable contribuye al desarrollo económico sostenible de la región y a mejorar las condiciones de vida de las comunidades, creando oportunidades para todos”.

Del mismo modo, puntualizó los “Importantes avances en la recuperación de la cuenca Matanza-Riachuelo”, iniciativa que beneficiará a 7 millones de personas que viven en el área.