miércoles 20 de septiembre del 2017

   

Ahora

Buryaile sobre la crisis en SanCor: “A nosotros como Estado todo el mundo nos pregunta si vamos a poner la plata”

  • MISA Y MARCHA. Planta de Sancor en Centeno.

El ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, ratificó la decisión oficial de no asistir financieramente a SanCor, la empresa láctea que deja de producir en cuatro plantas y paraliza pueblos enteros por la suspensión de más de 500 trabajadores.

Buryaile aseguró que la empresa “tiene un pasivo exorbitante” y se quejó por el nivel de personal. “Sancor estaba procesando antes de esta semana un millón y medio y hoy no sabemos cuanto va a procesar. Tiene una dotación de 4.000 personas trabajando. La relación de litro de leche procesado por persona es muy malo”, aseguró tras señalar que “no estoy diciendo que tiene que despedir sino que tiene que procesar más leche pero para eso tiene que tener más recursos financieros”.

Ante esta necesidad de financiamiento, el ministro señaló en radio Rivadavia: “A nosotros como Estado todo el mundo nos pregunta si vamos a poner la plata. Hubo una reunión donde Sancor le pidió al Presidente 4.500 millones de pesos”.

“Nosotros como Gobierno no vamos a interceder para facilitar nada a ningún grupo”, expresó Buryaile. “Si no al otro día van a salir a decir que el Gobierno vendió o hizo…queremos que nos presenten un plan de reestructuración”, agregó.

Manuel Lucero, de Federación Agraria, aseguró desde ExpoAgro que “el productor tambero y el consumidor pagan los platos rotos. Esto se revierte con una intervención virtuosa del Estado”.

Sancor, la segunda empresa láctea más grande del país, suspendió el trabajo en las plantas ubicadas en Brinkman, Charlone, Moldes y Centeno y se teme que sea el primer paso para un posterior cierre.

En Centeno, un pueblo santafecino de poco más de 3.000 habitantes, se paralizó todo. Allí la empresa es el motor de la localidad. Según el jefe comunal, Juan Gufi, el cierre significaría “un golpe de muerte”. Los vecinos realizan un acampe en la puerta de la fábrica.

El año pasado, cuando la firma suspendió los turnos de los fines de semana, el pueblo perdió una inyección de 500 mil pesos mensuales. La comuna, que recaudaba un 60% de los impuestos, bajó a 48%. Las autoridades temen que la crisis de SanCor impida abonar el sueldo de los 47 empleados comunales.

El gobernador de Santa Fe, Miguel Lifschitz, sostuvo que “a Sancor hay que sostenerla y ayudarla” para que la empresa supere las dificultades. “Si bien podemos cuestionar a la gerencia, a Sancor hay que sostenerla y ayudarla: no la podemos perder, es un patrimonio económico y cultural y por eso estamos haciendo todo lo posible”, declaró a Télam.

Sancor “da trabajo a casi 4.000 santafecinos en donde no hay otras fuentes de trabajo y absorbe la producción de pequeños tambos, tiene un rol clave”, remarcó.