miércoles 11 de diciembre del 2019

   

Ahora

Celso Amorim a Diario Pulse: “Evo siempre me decía: ‘quieren tumbar al indio’ ”

 

Por Mariano Zucchi.

Ni revuelta popular. Ni renuncia “sugerida”. Celso Amorim, el ex canciller de Brasil, no tiene dudas en calificar lo que ocurrió días atrás en Bolivia como un golpe de Estado consumado, según su análisis, como consecuencia de una multiplicidad de factores internos y externos.

Entrevistado por Diario Pulse, Amorim destaca el papel que tuvieron, puertas adentro de las fronteras bolivianas, la sociedad santacruceña, de la más rancia derecha, a parte de la clase media de La Paz, junto con la Policía y el Ejército, institución que con una “aparente neutralidad” -remarca- le “recomendó” a Evo Morales que dimitiera a la presidencia.

Puertas afuera, el ex diplomático de Lula da Silva le asignó su cuota de responsabilidad a la Organización de los Estados Americanos (OEA) por manejarse con la agenda de Donald Trump. “Lo más grave es que antes que realicen la auditoría ya estaban diciendo que la solución sería una segunda vuelta. ¿Cómo pueden decir eso antes de saber qué pasó? Había ya una predisposición obvia en contra de Evo Morales”, se preguntó.

También consideró que el Grupo de Puebla, recientemente reunido en Buenos Aires, podría enviar observadores para seguir de cerca la situación.

– ¿Qué pasó en Bolivia? ¿Como se llegó a consumar este golpe de Estado que Evo Morales venía alertando?

– Se consumó porque hubo varios factores, tanto internos como internacionales y el rol de la OEA que también es discutible. No era una elección muy fácil, pero por todo lo que comprendo Evo sí tuvo la mayoría necesaria para el triunfo en primera vuelta. Quizá hubo una pequeña diferencia sobre la cual había dudas, hay informes distintos. De todas maneras, lo más importante es que Evo se puso de acuerdo en hacer nuevas elecciones. Todas las excusas para decir que era para evitar el fraude no tiene ningún fundamento, entonces no hay duda que hay un golpe con la intensa participación de la derecha que viene sobre todo de Santa Cruz, pero que tiene quizá algún apoyo también de las clases media de La Paz con acción fuerte de la Policía y con un aparente neutralidad del Ejercito que dejó que las cosas pasaran y después recomendó a Evo que renunciara. Es un golpe innovador, digamos, con participación militar.

– ¿El problema eran las elecciones o que quieren elecciones sin Evo como en Brasil sin Lula y en Ecuador sin Correa?

– Es verdad, el problema no era sólo la elección, el objetivo era una elección sin Evo. Y lo sigue siendo por la negociación que se lee.

– ¿Cual fue el rol de la OEA en este golpe?

-Creo que la OEA en tiempos recientes ha estado con la agenda norteamericana de (Donald) Trump. No hay comparación entre la OEA de hoy o la de (José Miguel) Insulza. O incluso con (Cesar) Gaviria. Por ejemplo, cuando nosotros estuvimos muy ocupados con la cuestión de Venezuela en 2003, por sugerencia del presidente Lula se creó un grupo de amigos. Trabajamos bien con la OEA, actuó con neutralidad y permitió el referéndum que Chávez ganó. Hoy creo que hay una precipitación. Lo más grave es que antes que realicen la auditoría ya estaban diciendo que la solución sería una segunda vuelta. ¿Cómo pueden decir eso antes de saber qué pasó? Había ya una predisposición obvia en contra de Evo Morales.

– ¿Cree que hay un interés por los recursos naturales de Bolivia?

– Bolivia creció mucho este tiempo. Una sólida economía, bajaron los índices de desigualdad, y creo que algunas personas de la antigua élite económica de Bolivia no quieren esto. Peor que ser un país pobre es ser un país pobre con petróleo porque hay una codicia internacional muy fuerte. Bolivia geopolíticamente está en el centro, en el corazón de América Latina. Todo ocurre en momento que Alberto Fernández obtuvo el triunfo en Argentina, sumado a lo que sucede en Chile con un aparente acuerdo para tener una Constituyente. Y en Brasil con Lula liberado, que trae la voz fuerte para la visión progresista de la sociedad. Este conjunto de hechos causa una inquietud en los sectores más reaccionarios no sólo internos sino también internacionales.

– Añez se autoproclamó presidenta de Bolivia, con un Parlamento sin quórum- ¿Cual es su legitimidad?

-Creo que es inaceptable. Varios países ya dijeron que no la van a aceptar. Uno de los pocos que reconoce su autoridad fue Brasil y Estados Unidos.

– ¿Cómo se sale de esta situación, teniendo en cuenta que Áñez ya dijo que Evo no podrá presentarse a nuevas elecciones?

– No se puede hacer una proscripción. Hubo un golpe, eso no hay dudas, pero Evo ya estaba de acuerdo en convocar las elecciones. Tenemos que trabajar en esa idea. El secretario general de Naciones Unidas iba a nombrar un representante especial que pueda ayudar en el diálogo. Porque Evo dijo que salió para evitar un baño de sangre. Hay que encontrar una solución pacífica pero que sea correcta. Yo sinceramente no tengo más confianza en la OEA para hacer la supervisión. Tienen mucha capacidad técnica, eso es verdad, pero la manera en cómo utilizaron las instituciones de manera precipitada, me dejaron muy inquieto. Si se quiere mantener la OEA, que se agregue otros organismos como la Unión Europea, el Parlasur, el Grupo de Puebla podría enviar observadores, que cuenta con personas con gran autoridad como Ernesto Samper.

-¿Se puede calificar de gobierno de facto a la actual administración?

– Yo no se si hay gobierno, para decir la verdad. Hay una persona autoproclamada pero que aparentemente no controla la situación.

-Hay una persecución contra periodistas acusados de “sedición”, muchos sufrieron agresiones y tuvieron que ser evacuados o refugiarse. ¿Que lectura hace de esto, teniendo en cuenta que se hace en nombre de la democracia?

– Eso pasa cuando hay un golpe. En este caso es un golpe con fuerzas irregulares, más la Policía y en convivencia con los militares. La primera víctima es la libertad y en este caso la libertad de prensa.

– ¿Cree que la élite boliviana nunca aceptó que un indígena cocalero pueda ser presidente de la República?

– Nunca lo aceptaron bien a esto. En las conversaciones con Evo, me acuerdo, la expresión que me había repetido muchas veces es “quieren tumbar al indio”. Esto no es distinto en Latinoamérica, quizás con otros matices. También en Brasil una estadística muy interesante mostraba que por primera vez, como resultado de las políticas de Lula y Dilma, los afrodescendientes eran la mayoría de los estudiantes de la universidad. Una parte muy grande de la élite brasileña no acepta eso. Hay una coincidencia entre esa visión de los prejuicios de las clases dominantes locales y también los intereses internacionales, que no quieren una América Latina independiente.

– Coincide entonces con Alberto Fernando que criticó a Trump y dijo que Estados Unidos. retrocedió décadas y volvió a las peores épocas de los 70

– Así es, quizás con algunos otros aspectos porque las técnicas cambiaron pero aún espero que ese Golpe no se consolide y pueda haber una elección justa y pacífica. Y claro, sería mejor con Evo.

– ¿Es posible proyectar en un futuro una vuelta tanto de Evo como de Lula a la presidencia?

– Son procesos distintos. Lula está en libertad. Hay que esperar que esté libre de todas las acusaciones que no tienen fundamentos. Hay que dar otros pasos. No vamos a personalizar eso. Lo más importante es que la democracia, la justicia social y la visión de una América Latina prevalezca.

 

Sobre Pulse

Llega un nuevo modo de leer las noticias en Internet. Sumate a Diario Pulse.

Suscripción

Newsletter