domingo 13 de octubre del 2019

   

Ahora

Acuerdo Mercosur-UE: las concesiones que debilitan a la Argentina

 

El Gobierno celebró que el Mercosur y la Unión Europea alcanzaron un «acuerdo de asociación estratégica». A través de un comunicado, Cancillería sostuvo que el acuerdo es “un hito para la inserción internacional de la Argentina”.

Según se informó en el texto oficial, el pacto “preserva herramientas de desarrollo industrial en campos como propiedad intelectual, compras públicas y defensa comercial”. Prevé una mejora en las condiciones de acceso en bienes y servicios para las exportaciones argentinas pero también significa una apertura comercial de los bienes y servicios europeos.

Desde el Palacio San Martín indicaron que el pacto “consolida la participación de nuestras empresas en cadenas globales de valor, promueve la llegada de inversiones, acelera el proceso de transferencia tecnológica y aumenta la competitividad de la economía”.

Al frente de las negociaciones por el lado argentino estuvieron el propio Canciller y el ministro de Producción y Trabajo Dante Sica, quienes cerraron el acuerdo junto con sus pares del Mercosur y sus contrapartes de la Unión Europea.

Sin embargo, el acuerdo podría modificar radicalmente la estructura productiva, laboral y distributiva de los países del Cono Sur.

Según el colectivo OCIPEx -que realiza un seguimiento de la política exterior argentina- el Mercosur aceptó liberalizar el 90% de su comercio bilateral con la Unión Europea. También aceptó remover aranceles para todas las autopartes procedentes de la UE, las que pasarán a desgravarse de manera lineal en 15 años.

En el caso de los vehículos terminados, la desgravación también es a 15 años, pero con un período de carencia de 7 años, lo cual será compensado con una cuota anual para el ingreso de 50.000 unidades procedentes de la UE.

La Unión Europea demandó la extensión de plazos de protección y exclusividad sobre los datos de prueba de los medicamentos. Estas medidas aumentan el precio de los fármacos y retrasan la aparición de genéricos.

En materia de compras públicas, la UE demando acceso a mercado a los proveedores europeos a través del principio de Trato Nacional. «Esto implica que se abrirá la posibilidad para que empresas europeas participen de la construcción de carreteras, líneas ferroviarias y puertos, y les permitirá adjudicarse contratos para la provisión de equipamiento al Estado en las mismas condiciones que sus pares locales», subraya OCIPEx.

La UE demandó además criterios flexibles que le permitan la utilización de insumos de terceros países (principalmente de Asia) en sectores que son muy sensibles a la liberalización como textil, químico, siderúrgico y calzado.

«Esto permite que, una vez ingresada la mercadería a la eurozona, las empresas llevan adelante procesos mínimos de terminación para luego certificar que se trata de un producto europeo y entrar sin arancel al Mercosur», indica el organismo.

El bloque europeo demandó acceso y trato no discriminatorio para los buques de navieras europeas en operaciones que actualmente están permitidas exclusivamente a embarcaciones del Mercosur. Entre ellas, se destacan el transporte binacional de carga y pasajeros, “feedering” (carga de containers desde un puerto internacional a puertos del Mercosur), transporte multimodal, cuando se agrega un tramo por tierra al transporte marítimo) y servicios portuarios auxiliares.

Otro punto que preocupa es el fin de los Requisitos de Desempeño (RD) en lo referido a bienes, servicios e inversiones. Los RD permiten conectar la inversión con el desarrollo, al exigir, entre otras cosas: un porcentaje de contenido nacional en las exportaciones, un porcentaje de compras de insumos en el país. «En el caso de la Argentina, esto sería lisa y llanamente incompatible con la vigencia de la Ley de Software, Ley de Autopartes y el programa de Energías Renovables, por mencionar algunos», alertan.

«Todas estas concesiones y demandas impuestas por la Unión Europea NUNCA fueron puestas en conocimiento del Congreso, los sindicatos, las PYME´S y las organizaciones de la sociedad civil», subraya OCIPex.

La Red Observar, integrada por CEPA, FSS, FGEP y la propia OCIPEX, preparó un informe previo a la firma del tratado de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea en el que se anticipaban las pobres condiciones en las que hoy se aceptó el acuerdo.

«Más que un convenio comercial, este Acuerdo tiene fuertes características políticas y estructurales, como dejó transparecer en marzo de 2016 el Secretario de Comercio Miguel Braun indicando que el Acuerdo contribuiría a que el ´populismo no retorne a América Latina'», señalan.

Alertan que la UE no reconoce en ningún tramo el concepto de asimetría entre las partes, y avanza en consecuencia. Pese a que quintuplica en PBI al Mercosur, registra casi 10 veces más patentes al año, y más que duplicó sus exportaciones a la región en los últimos diez años, ha obtenido hasta el momento un sinnúmero de concesiones en materia de desgravación de bienes, reglas de origen, compras públicas, servicios y establecimiento y propiedad intelectual, entre otras.

«El Acuerdo apunta a consolidar una especialización productiva en donde nuestro país se limitará a funcionar como un proveedor internacional de materias primas, sin posibilidad alguna de diversificar sus exportaciones. Mientras tanto, la UE busca facilitar el acceso a sus productos industriales, ampliando su participación en el suministro de productos y servicios intensivos en capital y tecnología. Se trata, en definitiva, de un acuerdo capaz de debilitar profundamente y hasta desintegrar el tejido industrial del Mercosur, anulando cualquier posibilidad de avanzar en la diversificación de nuestras matrices productivas y consolidando la dependencia de nuestros pueblos», concluye la red Red Observar.

 

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