sábado 21 de octubre del 2017

   

Ahora

“Juana Azurduy compartió con San Martín el proyecto de defensa de la Patria Grande”

 

La heroína de las luchas independentistas del sur de América mirará al continente que ayudó a liberar desde el monumento en su honor que el pueblo de Bolivia regaló al argentino, emplazado en uno de los jardines de la Casa Rosada, cuando el próximo miércoles sea inaugurado por los presidentes Cristina Fernández de Kirchner y Evo Morales.

“Una mujer con una espada en la mano, un bebé en la espalda y un proyecto en la cabeza” es lo que plasmó artísticamente el escultor Andrés Zerneri en la estatua en bronce “más grande de Argentina”, relató a Télam el artista.

Luego de montar, en el jardín trasero de la Casa de Gobierno, las cuatro piezas que pusieron en pie la obra de 25 toneladas de peso y nueve metros de altura, las manos del hombre elegido por el presidente boliviano para hacer la obra muestran los rastros del metal elegido para retratar a la histórica mujer

El escultor estudió, en persona y a través de videos, la perspectiva que permitiera la mejor ubicación de la estatua y decidió que los ventanales del primer piso del Palacio de Gobierno, donde está el Salón Mujeres Argentina, era el adecuado para que la escultura estuviera presente en cada acto que allí se hiciera.

Por eso “tuvimos que montar la escultura en una base de seis metros, sobre una pirámide inspirada en la cultura tiahuanaco, para que alcance la altura de 15 metros, que es la ideal para que se vea desde las ventanas del Salón Mujeres Argentinas”, explicó el realizador.

La mirada de la heroína “es esencial, porque ella estará mirando hacia el continente americano, no le dará la espalda. Es un contraste con la escultura de Colón que estaba en el lugar y que miraba al río”, agregó.

Juana tiene una espada en su mano izquierda, pero “no con sentido bélico, sino de liberación, de símbolo”, detalló el artista; en su espalda tiene un bebé sostenido por un aguayo, tejido artesanal que las mujeres originarias usan para cargar a los niños, y 12 figuras pequeñas a su alrededor.

Esas figuras “representan a pueblos originarios que tiene que ver con la épica de ella, desde los aymaras, hasta los gauchos de Güemes y sus cinco hijos. Todas representativas de su historia”, explicó.

La mano derecha de la mujer se extiende en “un gesto de protección hacia el niño y hacia el pueblo, al igual que el poncho que la cubre, que imita los pliegues de las lanas americanas”.

El bronce plasma un proceso realizado por Zerneri, antes incluso de que el gobierno de Bolivia lo contratara para hacer la obra, ya que hacer una escultura de Juana estaba en sus planes dado que le resulta una figura “cada vez más admirable”, reconoció.