domingo 17 de diciembre del 2017

   

Ahora

 

La foto de la vergüenza, por Teresa Parodi

La ministra de Cultura de la Nación reflexionó sobre la quema de un muñeco de Hebe de Bonafini y expresó que “los que han hecho esto quizás no terminan de imaginar lo que sería nuestra realidad sin la lucha de ese símbolo”.
 

La ministra de Cultura de la Nación, Teresa Parodi, reflexionó sobre la quema de un muñeco de Hebe de Bonafini y expresó que “los que han hecho esto quizás no terminan de imaginar lo que sería nuestra realidad sin la lucha de ese símbolo”.

LA FOTO DE LA VERGÜENZA
Por Teresa Parodi

Es lamentable que esto se vea y suceda en una manifestación de los que, más allá de las diferencias que puedan sostener en el modo de la acción política, dicen compartir la memoria, el reconocimiento y el respeto a la pérdida y la lucha de aquellas que hace tres décadas, solas y sólo acompañándose con su dolor común y un pañuelo símbolo que las identificó derrotaron el proyecto de impunidad de la más sangrienta de las dictaduras que padeció nuestro país.

Desconozco, hay desmentidas y declaraciones, quien lo hizo pero siento pena y vergüenza por quienes lo hicieron. Ellos deberán hacerse cargo.

De esas mujeres, por cierto, la quemada, Hebe de Bonafini, ha llevado y lleva como símbolo encendido la llama sana y celebrante del reclamo de justicia en nuestro país y en el mundo y así la han reconocido en los foros donde fue recibida como embajadora de la dignidad y la lucha contra la impunidad.

Ella es el símbolo de esa dignidad que nos enorgullece: aquí se han juzgado y condenado genocidas que programaron su impunidad.

Este 24 de marzo han quemado un grotesco y vergonzante muñeco. Esa es la foto de la vergüenza. Y del miedo nuestro.

Los que han hecho esto quizás no terminan de imaginar lo que sería nuestra realidad sin la lucha de ese símbolo, sería bueno que lo analicen.

Pregunten, pregúntense por ella, cuánto hizo, apasionada, encendida, cuánto sin ella no hubiera sido.

Este presente nuestro, tan distinto, y su historia, cuando se escriba honestamente, no podrá ignorar a quien fue ese símbolo, como fue su lucha, sus actos, su camino inclaudicable, su palabra lanzada desde su corazón, sin filtro alguno, sin conveniencias, para enojo de muchos, despojada de cuidados y miedos, afirmando convencida de lo que se sintió firmemente convencida, gritando tantas veces lo que no nos hemos atrevido a decir tan crudamente, durante más de 30 años.

Hebe de Bonafini estará en la historia, sin dudas, y también, pero muy tristemente los responsables de este episodio, penoso ejemplo de una discordia que solo beneficia a los adversarios de siempre

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