lunes 19 de agosto del 2019

   

Ahora

Los chats de Sergio Moro y fiscales para encarcelar a Lula

 

Los fiscales brasileños actuaron deliberadamente y hasta coordinadamente con el juez y actual ministro de Justicia Sergio Moro para perjudicar al ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva e impedir que el Partido de los Trabajadores vuelva al poder., según conversaciones hackeadas reveladas este domingo por The Intercept Brasil.

El portal indica que Moro y el principal fiscal, Deltan Dallagnol, intercambiaron mensajes de texto durante la investigación, acción prohibida por la Constitución y el Código Penal brasileño.

Moro dio consejos estratégicos y consejos informales a los fiscales, proporcionó conocimiento anticipado de sus decisiones; ofreció críticas constructivas de las presentaciones de la fiscalía; e incluso regañó a Dallagnol como si el fiscal trabajara para el juez, reveló el informe.

El complot queda al descubierto, más aún cuando Moro ha negado públicamente en varias ocasiones que trabajó en colaboración con el equipo de fiscales.

The Intercept Brasil publicó tres artículos con el material en portugués y elaboró una traducción al inglés para la difusión global del escándalo que desnuda el complot judicial del Lava Jato y el encarcelamiento de Lula, a la vez que salpica al gobierno de Jair Bolsonaro

Un punto clave denunciado por los reportajes revela la inseguridad del propio Dallagnol en relación con la acusación que llevó a Lula a prisión en abril del año pasado. “Él [Dallagnol] estaba inseguro justamente sobre el punto central de la acusación que sería firmada por él y sus colegas: que Lula había recibido de regalo un apartamento triplex en la playa de Guarujá tras favorecer a la contratista OAS en contratos con Petrobras”, se señala.

“Van a decir que estamos acusando sobre la base de una noticia de un diario y con indicios débiles… Entonces hay que atar el tema a algo bien fuerte. La ligazón entre Petrobrás y el enriquecimiento. Tenemos que preparar las respuestas correspondientes y tenerlas listas en la punta de la lengua”,escribió Dallagnol en un chat de Telegram grupal con sus colegas el 9 de septiembre de 2016, cuatro días. “Estos son puntos en los que debemos tener respuestas sólidas y en la punta de nuestras lenguas”.

Ninguno de los subordinados de Dallagnol respondió a sus mensajes en los materiales examinados para este artículo.

El funcionario judicial se refería así a la nota publicada por O Globo que atribuía un triplex a Lula para favorecer a la constructora OAS en sus contratos con Petrobrás.

Dallagnol expresó sus crecientes dudas sobre los dos elementos clave del caso de la fiscalía: si el triplex era en realidad el de Lula y si tenía algo que ver con Petrobras.

Asimismo, en varias ocasiones Moro iba más allá de sus funciones, sugiriendo al procurador que cambiara el orden de las fases de Lava Jato, así como dando consejos estratégicos y pistas informales de investigación y anticipando al menos una decisión.

“En los archivos, las conversaciones entre el fiscal principal Deltan Dallagnol y el entonces presidente Sergio Moro revelan que Moro ofreció asesoramiento estratégico a los fiscales y dio consejos para nuevas vías de investigación. Con estas acciones, Moro excedió en gran medida las líneas éticas que definen el papel de un juez. En Brasil, como en los Estados Unidos, los jueces deben ser imparciales y neutrales, y se les prohíbe colaborar en secreto con un lado en un caso”, indica el informe.

Entre otras cosas, que en octubre pasado los fiscales obraron para impedir que Lula, encarcelado desde abril de 2018, fuera entrevistado por temor a que pudiese beneficiar a su delfín Fernando Haddad en las elecciones presidenciales, en las que el ultraderechista Jair Bolsonaro obtuvo la victoria.

En los diálogos entre los fiscales queda en evidencia, según The Intercept, que “los procuradores no son actores apartidarios y apolíticos sino que más bien parecen motivados por convicciones ideológicas y originados en el deseo de que el PT no vuelva al poder”.

“Parece un chiste. La entrevista se va a convertir en una cadena. Y después de Mónica Bergamo otros periodistas repetirán lo mismo. Y nosotros acá nos quedamos haciendo el papel de payasos”, asegura en un chat la fiscal Laura Tessler.

Otra fiscal, Isabel Groba, puso esto en la conversación: “Mafiosos!!!!!!!!!!!!!!!!!!”.

Tessler cuenta que una rueda de prensa de Lula “antes de la segunda vuelta puede hacer que lo elijan a Haddad”.

chat 2

“La decisión no tiene fecha, entonces podemos programarla después de la elección y aún estaríamos cumpliéndola”, sugirió en ese momento el fiscal Athayde Ribeiro Costa, entre otras estrategias.

Una rueda de prensa, además de diluir el foco de la entrevista, traía la ventaja de posiblemente inviabilizarla operacionalmente, como puntuó el procurador Julio Noronha horas después. También sugirió abrir la entrevista a otros presos para reducir la repercusión.

chat 1

En paralelo, según The Intercept, Dallagnol hablaba con una amiga que en Telegram se identificaba como “Carol PGR”. PGR significaría Procuración General de la República, el organismo supremo de los fiscales.

La mujer envió los siguientes mensajes a Dallagnol alarmada por una rueda de prensa de Lula:

“Estamos en un tren sin mando y no sé qué nos espera”; “La única certeza es que estaremos juntos”.
“Me preocupa mucho una vuelta del PT, pero le recé mucho a Dios para que ilumine a nuestra población para que un milagro nos salve”.

– ¡Estoy contigo, Carol!, responde Dallagnol

Cuando se dio a conocer a la prensa la acusación contra Lula durante una conferencia de prensa el 14 de septiembre, Dallagnol presentó un PowerPoint cargado de caracteres que mostraba “Lula” escrito en una burbuja azul rodeada por otras 14 burbujas que contenían desde “enriquecimiento ilícito” hasta “soborno”. Todas las flechas apuntaban a Lula, a quien caracterizaban como el cerebro de todo.

Dallagnol cuadro

Dos días después, Dallagnol envió un mensaje a Moro y, en privado, explicó que hicieron todo lo posible para caracterizar a Lula como el “líder máximo” del esquema de corrupción, según el informe del The Intercept.

No se entendió que la larga exposición al mando del esquema era necesaria para imputar la corrupción al ex presidente”, le escribió Dallagnol.

Moro respondió dos días después: “Definitivamente, las críticas a su presentación son desproporcionadas. Mantente firme”.

Menos de un año después, el juez condenó al ex presidente a nueve años y seis meses de prisión. El fallo fue rápidamente confirmado por unanimidad por un tribunal de apelaciones y la sentencia se extendió a 12 años y un mes.

 

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