viernes 23 de agosto del 2019

   

Ahora

Macri para armar: gritó, lloró, devaluó y ahora se disculpó

 

El Presidente anunció esta mañana una serie de medidas para intentar contener la corrida cambiaria que comenzó tras la aplastante derrota del Gobierno en las PASO. Habló a través de un mensaje grabado en la Quinta de Olivos, en el que intentó recomponer su imagen, mostrándose calmado, reflexivo y conciliador. La estrategia del mandatario fue pararse lejos del Macri de la última semana, que se había paseado por un amplio abanico emocional, que abarcó desde la euforia del cierre de la campaña, a la tristeza y enojo por los resultados adversos en las elecciones. Un verdadero “Macri para armar”.

Macri anunció -entre otras medidas- una suba del mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias, una moratoria en AFIP para las pymes, la suba del salario mínimo, un bono para empleados públicos y dos pagos extras de la Asignación Universal por Hijo. “Estoy acá para compartir medidas de alivio para acompañarlos en este momento difícil”, dijo el Presidente en el inicio de su discurso grabado, mostrándose comprensivo.

Pero antes de dar a conocer el paquete “de alivio” pensado por su equipo, Macri pidió perdón. “Quiero pedirles disculpas por lo que dije el lunes; sepan que los entendí”, afirmó el mandatario.

De este modo, intentó borrar la mala impresión causada tanto en los mercados como en la opinión pública cuando, ofuscado por los resultados de las PASO y en medio de la corrida cambiaria, se mostró furioso con quienes no lo votaron y culpó al kirchnerismo por la disparada del dólar al afirmar que la divisa estadounidense volaba por los aires porque no confiaban en Alberto Fernández ni en la elección del pueblo argentino.

“El lunes estaba muy afectado por el resultado del domingo, sin dormir, triste por las consecuencias, pero prioricé atender a la prensa”, dijo a modo de justificación de esos dichos acalorados.

Este Macri reflexivo aseguró que respeta “profundamente a los argentinos que votaron otras alternativas”. Y dijo comprenderlos: “El domingo hubo muchos argentinos que creyeron en el camino que empezamos, pero que después de un año y medio muy duro dijeron ‘No puedo más’. Sintieron que durante este tiempo los exigí mucho y que lo que les pedí fue muy difícil. Fue como trepar el Aconcagua y hoy están agotados, cansados, enojados”.

La autocrítica fue “exigirnos” mucho a los argentinos. Una lectura que desprende es que la ciudadanía no estuvo a la altura de sus políticas económicas que terminaron en el Fondo Monetario Internacional y con un “ajuste de esta magnitud que nunca se hizo sin que caiga el Gobierno”, en palabras del ministro Dujovne.

En esta línea, agregó que es consciente de que “llegar a fin de mes se transformó en este último año en una tarea imposible muchas veces” y que “muchas familias tuvieron que recortar sus gastos y que ya no saben dónde más recortar, de qué más privarse”.

Ante esa situación, infligida por su propio Gobierno, Macri anunció las “medidas de alivio para acompañarlos en este momento difícil”.

Macri anunció que los trabajadores en relación de dependencia tendrán un aumento de bolsillo de 2000 pesos en septiembre y octubre porque el Estado pagará los aportes personales. En rigor, se trata de un aumento de 35 dólares en dos veces para compensar toda la catástrofe económica.

Mientas que los monotributistas, trabajadores informales y desempleados, recibirán dos pagos extra de mil pesos en la Asignación Universal por Hijo y los empleados públicos y el personal de seguridad y de las Fuerzas Armadas recibirán un bono de 5000 pesos.

Asimismo anunció una suba en mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias. Y dijo que aumentará el salario mínimo. “Hoy mismo voy a convocar al consejo del salario”, afirmó.

Para las pequeñas y medianas empresas habló de una suerte de plan de facilidades que les permitirá financiar en 10 años las obligaciones que mantengan con la AFIP. Y congeló el precio de la nafta por 90 días.

Tras los anuncios, el Presidente se mostró preocupado por la gobernabilidad y, en las antípodas de su discurso del lunes post PASO en el que despotricó y repartió culpas entre los votantes y el kirchenirsmo, convocó a los candidatos de la oposición. “Quiero reunirme con ellos y transmitir tranquilidad en este proceso electoral que ha comenzado”, afirmó, interpretando el papel de derrotado, lejos, muy lejos del Presidente eufórico y gritón del cierre de campaña de, apenas, una semana atrás. Un Macri armado para cada ocasión.

 

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