miércoles 13 de diciembre del 2017

   

Ahora

 

Ofensiva contra Lula: “Hay un golpe de Estado en curso”

 

El ex presidente de la Orden de Abogados de Brasil y diputado del Partido de los Trabajadores (PT), Wadih Damous, aseguró que “hay un golpe de Estado en curso”, luego que Lula Da Silva fuera llevado a declarar de forma coercitiva ante la Policía por orden del juez federal Sergio Moro.

“Quiero ser objetivo: hay un golpe de Estado en curso. No es un golpe patrocinado por los militares, como ocurrió en el año 1964. Está patrocinado por el sistema judicial de Brasil, a través de un juez oscuro de Paraná, que está poniendo de rodillas instituciones democráticas”, indicó.

Damous aseguró que hay una “acción concertada” para derrocar al gobierno de Dilma, descarrilar la candidatura del ex presidente en 2018 y revocar el registro de PT. “Es un golpe”, reiteró en una entrevista al sitio Carta Capital.

Tras la acción policial, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, visitó a Lula en su casa y recibió el apoyo de militantes del PT.

La presidenta llegó poco después del mediodía al edificio de Sao Bernando do Campo, en el interior de San Pablo, en el que vive el fundador del gobernante Partido de los Trabajadores (PT) y fue recibida con aplausos por una multitud que realiza una vigilia desde ayer frente a la residencia del líder petista, informó la TV Globo.

“¡No habrá golpe!”, fue la consigna con que la multitud recibió a la presidenta, quien enfrenta a su vez un proceso con miras a su destitución en la Cámara Baja y pedidos de renuncia por parte de opositores, lo que es considerado por el gobierno como “meros intentos golpistas”.

Rousseff y Lula aparecieron en la ventana del departamento del ex presidente, y éste levantó el brazo de su sucesora y ahijada política, en un gesto que inflamó a la multitud.

Desde allí, con el puño izquierdo alzado, Rousseff saludó a los simpatizantes, quienes coreaban “Lula, guerrero del pueblo brasileño” ondeando banderas y camisetas rojas.

Lula fue conducido en forma coercitiva a primera hora de la mañana para declarar ante la Policía Federal, que lo interrogó durante más de tres horas por la causa de corrupción en Petrobras.

“Manifiesto mi plena disconformidad con el hecho de que un ex presidente de la República, que muchas veces compareció voluntariamente para ofrecer aclaraciones ante las autoridades competentes, sea ahora sometido a un innecesario traslado coercitivo para dar testimonio”, expresó Rousseff.

Mientras que el ex gobernante dijo tras ser liberado que había sentido “prisionero” y criticó la “ofensa” que, supuso el interrogatorio al que fue sometido.

“Si quisieron matar a la cobra, no le dieron en la cabeza, le dieron en la cola. Y la cobra sigue viva”, alertó indignado Lula, quien, respaldado por los militantes del PT confesó que se había sentido “como un prisionero”.

La acción policial volvió a caldear los ánimos entre simpatizantes y opositores del ex mandatario, quienes se movilizaron en varias ciudades para protestar a favor y en contra de Lula, incluso llegándose a agredir físicamente, como ocurrió frente a la casa del ex gobernante.

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