miércoles 13 de diciembre del 2017

   

Ahora

 

Primer “mapa abierto” de la villa 31

Fue elaborado por los vecinos de la zona a partir de un taller de urbanismo barrial. En la cartografía oficial, el lugar aparece como un sitio vacío.
 

Un grupo de adolescentes de la Villa 31 y 31 bis elaboró el “Primer Mapa Abierto” del lugar donde viven, uno de los asentamientos más populosos de la ciudad que, paradójicamente, los mapas oficiales persisten en reflejar como un sitio vacío, ignorando tanto los 30.000 habitantes repartidos en sus 10 barrios menores como sus accesos, manzanas, calles y espacios públicos.

Presentado a fines del año pasado, el mapa fue elaborado dentro del “Taller Experimental de Arquitectura y Mapas” que el colectivo Turba de Urbanismo Barrial ofrece en el asentamiento desde 2010.

“Un mapa acá es útil para muchas cosas, como por ejemplo para el acceso de las ambulancias y bomberos. Yo vivo en (el barrio) Ferroviario y no sé lo que pasa en (barrio) Correos, qué salitas o centros educativos hay del otro lado: con un mapa vos podés conocer todo”, explicó a Télam Jessy Calahuana, de 19 años.

Para el mapeo, los chicos tuvieron que realizar tareas que implicaron mapeos satelitales y recorridas a pie.

Turba (Talleres de Urbanismo Barrial) es una agrupación conformada por profesionales de distintas disciplinas que llevan adelante un proyecto de capacitación especializada y gratuita en la Villa 31, orientado a reflexionar sobre cuestiones como la construcción de identidad y la representación territorial, la visibilización de la villa como inserta dentro de la ciudad y “la lucha por el habitat”.

“El mapa es un objetivo, pero un objetivo más general es poder reflexionar sobre el espacio y el territorio y el objetivo aún más general es contribuir en un proceso de lucha que los vecinos vienen dando desde hace años” por la urbanización, aseguró el diseñador gráfico Diego Danei.

El hecho de que el mapa sea abierto presupone desde un inicio la necesidad de una actualización constante: sin ir más lejos hoy hay todo un barrio -el San Martín- que no existía cuando Turba empezó a trabajar en 2010.

“Tratamos de plasmar en un mapa la idea de que el territorio está constantemente en construcción: no es una escenografía donde vive la gente sino que es algo constitutivo a las relaciones sociales”, afirmó la socióloga Julia Ramos.

En cuanto a los objetivos del mapa, los coordinadores de Turba explicaron que lo que se busca es que sea “útil y apropiado”, entendiendo por esto último “que sea un elemento más de los tantos que funcionan en el barrio”.

En ese sentido, un requisito importante es que “sea claro y no correcto”, porque “la precisión de las cosas tiene que ver aquí más que nada con ponerse de acuerdo” sobre cuestiones como el nombre de calles y plazas o los límites de los barrios dentro de la villa, “y no tanto con que un especialista diga qué punto corresponde a qué”.

En función de esos objetivos, el mapa resalta los accesos y señaliza con una iconografía propia cuestiones importantes en la dinámica de la villa, como los centros educativos, las salitas médicas, los comedores populares, las canchas, las plazas, las radios, el único canal de televisión, los paradores, los puestos policiales y los templos religiosos.

Sobre Pulse

Llega un nuevo modo de leer las noticias en Internet. Sumate a Diario Pulse.

Suscripción

Newsletter