viernes 19 de abril del 2019

   

Ahora

Racing gritó campeón y celebró en el Obelisco

 

Por Juampa Molino Torres.

Llegan noticias de Florencio Varela: gol de Unión de Santa Fe, a los 45 minutos del segundo tiempo. Los suplentes de Racing empiezan a cantar dale campeón, que contaban con la ventaja del gol de Augusto Solari. Lisandro López los mira y les pide que no lo hagan más. Tres minutos más tarde, Tigre empata el partido por intermedio de un tiro libre de Ezequiel Rodríguez y Defensa y Justicia hace lo mismo en su estadio. El suspenso se extiende unos segundos más, hasta que el arquero Gonzalo Arias revienta la pelota por los cielos y suena el pitazo final. Racing campeón después de cinco años.

“Es mi primer título, estoy muy emocionado”, dice el arquero chileno figura del partido, de menor a mayor en el rendimiento a lo largo de todo el año.
“Se me están dando las cosas, llegué a la selección, salí campeón, he pasado por muchas cosas y estoy muy contento por esto”, declara envuelto en lágrimas Matías Zaracho, el buen volante de las inferiores del club y uno de los responsables del buen juego del campeón, que no olvida el sacrificio de su familia durante su adolescencia y se permite disfrutar este merecido presente con tan sólo 21 años.

Lisandro López, emblema y bandera futbolística del club de Avellaneda, prefiere no hablar con la prensa y abraza uno por uno a sus compañeros. Está feliz, tras regresar al club de sus amores y ser uno de los protagonistas de esa nueva estrella que brillará en las instalaciones del club, con el aliciente de ser el goleador del campeonato con 17 anotaciones.

El desahogo también se deja entrever en la figura del técnico Eduardo Coudet, quien aguardó con cautela el final para celebrar. “Siento mucha alegría. Más que por mí, por los demás, lo único que quiero es intentar que jueguen bien. Uno no es más vivo por salir primero ni más boludo por ser segundo”, declara el “Chacho”. El entrenador venía de dos amargas derrotas en su anterior paso por Rosario Central, en finales de la Copa Argentina ante Boca y River.

Con la certeza de hacer realidad esas intenciones, Rácing tomó la cima de posiciones en la cuarta fecha y allí siguió hasta el final, posicionándose como el equipo con más victorias y mayor cantidad de goles a su favor, y también como el equipo con menos derrotas (junto con Defensa) y menor cantidad de goles en su contra.

Por estas razones colectivas y por otras tantas a nivel individual, como en la firmeza de Alejandro Donatti y Leonardo Sigali en la zaga central, en la claridad de Marcelo Díaz, en el desequilibrio de Augusto Solari, en la entrega de Nery Domínguez, en la rebeldía de Matías Zaracho y en la jerarquía de Lisandro López; por esas y otras tantas razones, desde el este y el oeste, desde el norte hasta el sur, los hinchas blanquicelestes se desplazan hacia el obelisco para dejar de lado las penurias económicas de la angustiante realidad social y reencontrarse con la alegría de volver a festejar otro campeonato local, nada menos que el número 18 de su historia y el noveno en la era profesional.

 

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