lunes 23 de octubre del 2017

   

Ahora

Un acuerdo que humilla a Grecia

 

La Eurozona alcanzó un acuerdo por Grecia tras casi 17 horas de negociaciones. Lo anunció el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, quien dijo que el programa para el país heleno implicará “serias reformas y apoyo financiero”.

El acuerdo deberá ser aprobado antes del miércoles por el Parlamento griego y, advertido sobre el rechazo que habrá entre miembros de su propio partido, el ministro de Trabajo heleno, Panos Skourletis, planteó sumar a la oposición o incluso formar un Gobierno de unidad nacional.

En ese marco, previó la posibilidad de que se “celebren elecciones legislativas anticipadas antes de que concluya 2015”, menos de un año después de las que llevaron al poder a Syriza.

En respuesta al acuerdo, las principales bolsas europeas comenzaron la semana con alzas de entre 1 y 2 por ciento, es decir con alivio aunque sin euforia.

El eurogrupo estima que Grecia necesitará en total entre 82.000 y 86.000 millones de euros los próximos tres años, señaló hoy la canciller alemana, Angela Merkel.

“En términos generales, las ventajas son más que las desventajas”, afirmó la líder germana sobre el acuerdo logrado. “Creo que Grecia tiene así posibilidades de volver a la senda del crecimiento”, agregó según informa la agencia de noticias DPA.

“Como es un acuerdo, no hay ni ganadores ni perdedores. No creo que el pueblo griego haya sido humillado y no creo que los otros europeos hayan perdido su prestigio”, afirmó por su parte el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

Sin embargo, no son pocos los que ven este acuerdo más que como un rescate financiero una cruenta imposición de Alemania para que el ejemplo griego no tenga réplicas entre otros países miembros.

Hasta último momento persistieron desacuerdos sobre la creación de un fondo griego de privatizaciones, una demanda fundamental de los socios europeos a la que se había opuesto el primer ministro griego, Alexis Tsipras.

Sin embargo, el presidente del eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, confirmó el acuerdo para crear el fondo de privatizaciones y explicó que los ingresos del mismo se usarán para reducir las deudas de Grecia y para reembolsar gastos de recapitalización para los bancos.

Según los planes iniciales, el fondo de privatización debería tener un volumen de unos 50.000 millones de euros y se establecería fuera de Grecia. A este fondo se transferirían activos estatales.

El fondo estará establecido en Grecia (y no en Luxemburgo como se propuso inicialmente) y será gestionado por las autoridades griegas, aunque “bajo la supervisión de las instituciones europeas relevantes”.

Según Merkel, sólo para recapitalizar los bancos griegos harán falta unos 25.000 millones de euros. Del fondo de privatización de 50.000 millones de euros, se destinarán cerca de 12.500 millones a inversiones directas en Grecia, añadió.

La líder cristianodemócrata (CDU), cara visible de los países que adoptaron una postura más dura con Grecia en las negociaciones, volvió a descartar de plano la posibilidad de una quita.

Atenas también había criticado la implicación financiera del Fondo Monetario Internacional (FMI) en el nuevo paquete de rescate europeo. Sin embargo, fuentes diplomátiucas aseguraron que este diferendo ya se dirimió.

La cumbre se interrumpió varias veces durante la noche para que pudieran celebrarse deliberaciones en círculos reducidos.

La última reunión en “petit comité” se llevó a cabo en la mañana de hoy entre Merkel, el presidente de Francia, Francois Hollande; el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk; y Tsipras.

El mandatario heleno cree que consiguió lo mejor para su país dentro de lo que era posible. “Hemos librado una batalla justa”, dijo Tsipras, quien subrayó que el acuerdo mantiene al país en la Unión Europea.

“Las medidas inevitablemente generarán tendencias recesionistas, pero el paquete de crecimiento, la restructuración de la deuda y la financiación asegurada para los próximos tres años significan que el ‘Grexit’ ya es pasado”, agregó.

Atenas necesita a más tardar el 20 de julio unos 7.000 millones de euros. De acuerdo con un documento de los ministros de Finanzas de la eurozona, a Grecia se le exige, además de la privatización de activos estatales, una reforma administrativa, entre otras demandas.

El Parlamento griego tiene la obligación de aprobar a más tardar el miércoles varios proyectos de ley fundamentales. Esas “acciones prioritarias” incluyen una suba del 13 al 23% del impuesto sobre el valor agregado, así como una restructuración del instituto de estadísticas de Grecia y del sistema de pensiones y reformas laborales que, por supuesto, padecerán los trabajadores.

La Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo verificarán la aprobación de las reformas y sólo entonces las medidas podrán ser aprobadas por los parlamentos nacionales.

Dijsselbloem destacó que también se necesita una decisión del Eurogrupo porque “permite iniciar las negociaciones formales (sobre el paquete de rescate) y se podrá cerrar todo el asunto”.

No obstante, el primer ministro de Finlandia, Juha Sipilä, advirtió que su gobierno no aprobará de antemano la apertura de nuevas negociaciones sobre futuras ayudas a Grecia.