viernes 19 de abril del 2019

   

Ahora

Una victoria de Argentina frente a Marruecos con sabor a poco

 

Por Juampa Molino.

La Selección Argentina ofreció, tal como lo hizo con Venezuela el viernes pasado, una pálida imagen ante el conjunto marroquí. “Estamos contentos no por el resultado, sino porque los jugadores supieron jugar el partido“, fueron las palabras que esgrimió el entrenador Lionel Scaloni sobre el final del encuentro, contradiciendo lo que expuso el equipo argentino que luchó contra sus propias limitaciones y contra la adversidad del fuerte viento que azotó a la ciudad de Tanger en el país marroquí.

Esta vez, el resultado decantó en su favor, pero el rendimiento colectivo queda como asignatura pendiente cuando restan menos de tres meses para la próxima competición que figura en la agenda, nada menos que la Copa América en tierras brasileras. Y a partir de este certamen, es cuando surgen algunas incógnitas que deambularán por la cabeza de César Luis Menotti: ¿la Asociación del Fútbol Argentino, acostumbrada a juzgar la labor de los directores técnicos por mérito deportivo, debe establecer como objetivo la utopía de salir campeón en Brasil, envuelta en esta magra actualidad? O bien, ¿sería más conveniente utilizar el certamen sudamericano para determinar los nuevos jugadores que serán parte del proceso de cara a la preparación del Mundial de Qatar, en 2022?

Lo cierto es que en ambos amistosos, las individualidades estuvieron lejos de su mejor nivel y el ensayo colectivo brilló por ausencia. Como anécdota, figura la maniobra individual que realizó Ángel Correa ingresando desde el banco de suplentes para romper el empate en los minutos finales del encuentro y algunos pasajes de Lautaro Martínez, especialmente en la partida frente a Venezuela.

Sin caer en la fácil como recurre la mayor parte de los formadores de opinión en responsabilizar a Lionel Messi, quien decidió volver a ser parte del equipo tras las últimas ausencias, los principales déficits del equipo fueron propiamente colectivos, entre los que se encuentran la falta de gestación de juego y la desarmonizada presión colectiva que ofrecieron los dos sistemas tácticos que probó Scaloni.

argentina marruecos

Los bajos rendimientos de Leandro Paredes, Guido Rodríguez y Giovanni Lo Celso, de los cuales se esperaba mucho y aportaron poco en posiciones que se encuentran de remate en la Selección, generan un panorama alentador para Santiago Ascacibar, Iván Marcone (jugó apenas tres minutos) y Rodrigo Battaglia, todos parte del actual proyecto pero seguramente con cupo limitado para la Copa América.

Un panorama parecido expone la defensa, con la diferencia que Nicolás Tagliagico y Nicolás Otamendi (ausente por lesión), en base a su influencia y sus rendimientos en el Manchester City y al Ajax, tienen prácticamente su lugar asegurado. Resta por ver si Germán Pezella lo acompaña como compañero de zaga y la posibilidad que Gonzalo Montiel continúe siendo parte de las convocatorias.

Con más dudas que certezas, entre las marginaciones de Sergio Agüero y Gonzalo Higuaín, con la baja por lesión nuevamente de Ángel Di María y con rendimientos debajo de la media por parte de los nuevos jugadores, entre acertadas y erráticas decisiones, el entrenador argentino deberá encontrar un equilibrio para recomponer la armonía de un plantel que cuenta con un gran potencial en las individualidades, pero sin la capacidad para plasmarlo en juego colectivo dentro del campo de juego.

 

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