martes 3 de agosto del 2021

   

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El PRO no acompañó informe sobre violencia política y discursos de odio

 

Argentina fue considerado el país donde más aumentaron los discursos de odio y la violencia de género a nivel regional, mientras que en Uruguay las agresiones fueron las menos frecuentes, según un estudio realizado por la Asociación Civil Comunicación para la Igualdad.

El estudio se basó en una investigación regional de redes sociales y medios de comunicación, en la que se indagó cómo los discursos estigmatizantes y discriminatorios «acallan voces y empobrecen el debate público por su violencia», particularmente en lo que respecta a la agenda de la igualdad de género, detalló el informe.

El larretismo no acompañó en la Comisión de Mujer, Infancia, Adolescencia y Juventud de la legislatura porteña el proyecto para declarar de interés la investigación de Comunicación para la Igualdad sobre violencia política y discursos de odio.

La diputada porteña del PRO Gimena Villafruela, que responde a Horacio Rodríguez Larreta, aseguró que “no acompaña el sentido general que presenta la investigación”.

Villafruela cuestionó que se visibilice a sectores por sus hashtags utilizados en distintos debates en redes sociales, como en la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) . “Personas que pueden ser familiares, amigos que son claramente compañeras y compañeros de nuestro…de los distintos bloques”.

En el marco de la investigación, entre agosto de 2019 y julio de 2020, se analizaron un total de 12 cuentas de Twitter a favor y 12 cuentas en contra de la agenda de la igualdad de género de Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay, y se entrevistaron 24 activistas feministas de identidades diversas, de los cuatro países analizados.

La coordinadora de la investigación y presidenta de la Asociación, Sandra Chaher, expresó que la iniciativa surgió tras advertir “el aumento de ataques a periodistas y activistas feministas por grupos antiderechos”, lo cual termina “afectando a la democracia” ya que estas mujeres optan por “retirarse del debate público”.

El estudio indicó que, dada la violencia de estos discursos, un 50 % de las personas entrevistadas aseguró haber reducido “su participación en el debate público respecto a dos o tres años atrás”.

En este sentido, Argentina es el país “donde más aumentó la violencia antigénero a nivel regional” y donde menos debate hubo entre los dos sectores implicados, mientras que Uruguay es donde “las agresiones fueron menos frecuentes” y donde se registró “un incremento del debate”, según surgió de la investigación.

Chaher afirmó que con este estudio se busca dar cuenta de “las distintas estrategias comunicacionales que tienen los sectores antigéneros” en la región.

Si bien una de las principales es la violencia, se trata de “sectores con muchísima creatividad en el ciberactivismo, que poseen otras variantes y que presentan un gran desafío para los feminismos”, agregó.

Además, fuera de las redes sociales, se indicó que el 46 % aseguró haber recibido mensajes intimidatorios en su teléfono o correo personal, el 33 % haber sufrido violencia en la vía pública y el 4,2 % en su domicilio personal.

Frente a estos resultados, la investigación enfatiza la necesidad de “cultivar y cuidar el debate, posicionándose frente a las agresiones, lo cual implica abrazar estrategias colectivas para sostener las voces”.

El trabajo concluyó que es necesario avanzar en términos de regulación de los discursos violentos en las redes sociales para que “se pueda seguir opinando y generando debate”.

Por otro lado, en cuanto a los medios de comunicación tradicionales, donde en general se utiliza la estrategia de las “dos campanas” para tratar la agenda de la igualdad de género, se requiere de una “mayor responsabilidad de quienes moderan las conversaciones”, muchas veces evadida para “favorecer a un tratamiento sensacionalista”, indicó Chaher.

Por último, se remarcó una fortaleza resultante del estudio: el hecho de que en tres de los cuatro países se replicó la etiqueta Ni Una Menos, originaria de Argentina, en un contexto en el que “no hay acciones coordinadas a nivel regional en el sentido positivo”, y se encontró como una debilidad la ausencia de activistas feministas en YouTube y Tiktok, dos redes sociales “en las que está la gente joven y en la que el discurso de derecha se está permeando”, concluyó Chaher.

El informe completo puede verse en https://comunicarigualdad.com.ar/es-posible-debatir-en-medio-de-discursos-de-odio/

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