lunes 14 de octubre del 2019

   

Ahora

ESTAFA DEL VIADUCTO: “Dejaron un tendal de pymes en la calle”

Se lo dijo a Diario Pulse Diego Bertello, proveedor de la obra inaugurada por Macri aún sin finalizar. Hay más de 200 pequeñas y medianas empresas que no cobraron y apuntan al gobierno porteño. "Fue una estafa", denuncia. Aunque el tren San Martín ya corre por el viaducto, faltan nichos hidrantes y en caso de un siniestro no está desplegados todos los sistemas de seguridad.
 

Por Sol Fabi y Mariano Zucchi.

Algunos acopiaron materiales en sus talleres. Otros pusieron plata de sus bolsillos para pagarles a sus empleados o cumplir con las obligaciones fiscales, pero todos corrieron y trabajaron a destajo para que el presidente Mauricio Macri, la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal, y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, pudieran cortar la cinta e inaugurar la obra en plena campaña electoral, previa a las PASO.

Y así fue. El Viaducto del ferrocarril San Martín, una de las obras presentadas por la gestión macrista como un “ejemplo” de lo que los argentinos “somos capaces de hacer”, realizada bajo “estándares de calidad internacional”, se inauguró el 11 de julio pasado. Un mes después, el Gobierno sufrió una aplastante victoria en las urnas y comenzó la pesadilla para las 300 pymes –en su mayoría familiares- que fueron contratadas por la Unión Transitoria de Empresas (UTE), conformada por Autopistas Urbanas Sociedad Anónima (AUSA) y Green Rottio, para realizar las obras.

¿Qué ocurrió? Después de cortar las cintas y con el resultado de las elecciones, la UTE (a la que el Gobierno de la Ciudad le adjudicó la obra) dejó de pagarles. Una suerte de “default” que dejó a las pymes que trabajaron e invirtieron para hacer el viaducto con las cuentas en rojo y sin certeza de cuándo van a cobrar lo que les adeudan porque tanto la administración porteña, como AUSA y Green-Rottio se pasan la pelota unos a otros y se señalan por el incumplimiento de sus obligaciones.

Mientras tanto, la obra del San Martín no está cien por ciento terminada. Así lo cuenta a Diario Pulse Diego Bertello, de la empresa Pronor que fue proveedora de ferretería, seguridad e higiene y quien da cuenta de la grave situación que atraviesan las pequeñas empresas que se ocuparon de llevar a cabo las obras. “Esto fue una estafa”, asegura. Y responsabiliza por ello al Gobierno de la Ciudad.

– ¿Cómo empezó el conflicto?

-El conflicto empieza, según la opinión de casi todas las Pymes, en mayo o junio que ya empieza a haber una cesación de pagos prácticamente de parte de la UTE. O sea los pagos se prorrogaban, se hacían cada vez más difíciles de conseguir y los pagos cada vez era más largos hasta que directamente ya ni contestaban los mails ni el teléfono. Y ahí se cortaron directamente los pagos.

A partir del 14 de agosto, que es lo que podés chequear en el Banco Central, en la central de cheques rechazados vas a ver que ahí empieza una chorrera de cheques rechazados impresionante.

El 14 de agosto es llamativo porque fue justo después de las PASO. Hay comentarios que tienen que ver con que el Banco Supervielle le soltó la mano  a la UTE en lo que es la financiación y es bastante factible esto porque una de las cosas que más problematizan el conflicto es que la UTE le termina vendiendo al Banco Supervielle los derechos de flujos de cobranza sobre los certificados de la obra. Es decir, que todo aquello que AUSA le pague a la UTE queda en un jugador que está en el medio que es el Banco Supervielle porque la UTE para financiarse recurrió a esto. Esto ya de por sí es generar toda una malformación de lo que tiene que ver la obra pública, porque la UTE debería poder bancarse en buena medida la financiación de buena parte de la obra, pero estaba tan asfixiada que llegó a hacer este recurso medio retorcido para financiarse.

– ¿Cuántas empresas fueron afectadas y cuál es el monto adeudado que estiman?

-Aproximadamente hay unas 300 pymes, con diferente impacto. Algunas con 10 mil pesos, otras con un millón, dos millones… Incluso si agarrás una lista oficial de los acreedores hasta está el Banco Supervielle, Telecom, hasta el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Una cosa de locos, dejó un tendal impresionante. De eso vamos a calcular unas doscientas pymes, el monto total de esas pymes ronda los 1.200 millones de pesos.

– Aseguran que se sienten «alevosamente estafados» tanto por la UTE como por AUSA, la empresa estatal porteña que gestiona las autopistas y está a cargo de los trabajos. ¿Quién permitió que esto pase?

-Definitivamente el Gobierno de la Ciudad. El Gobierno de la Ciudad tiene una responsabilidad que hoy en día acude y recurre a que esto es un problema entre privados, pero ellos saben perfectamente que esto no es así. Yo creo que lo repiten tantas veces que ellos se lo quieren creer. El problema no es entre privados porque AUSA que es la comitente que termina contratando a la UTE ejerció sobre todo en los últimos meses, un rol de control muy intenso en la obra. ¿Para qué? Justamente para acelerar la obra. Todos los miércoles se juntaban en una reunión los subcontratistas principales con la empresa, la UTE y gente de AUSA. Todo esto para agilizar y destrabar cosas que estaban en el medio que a veces son cosas lógicas que traban el desarrollo de una obra y lo que hacía AUSA era acelerarlo. Intervino directamente.

Nosotros particularmente pensamos que esto es una estafa porque el Estado no puede seguir pagándole certificados a una empresa que está en cesación de pagos. Es decir, yo le sigo pagando a una empresa que yo ya se (porque me dijeron los proveedores y subcontratistas que no están cobrando). Y entonces le sigue pagando certificados. De hecho, hay un certificado, una orden de pago del 6 de septiembre por 80 millones de pesos, una semana antes de que le rescinda con culpa el contrato.

Carlos Frugoni, el presidente de AUSA, nos dijo a nosotros personalmente en tres oportunidades que ellos no le iban a pagar más nada a la UTE y posteriormente a darnos esa información terminó pagando, ahora el 6 de septiembre, 80 millones de pesos. Monto que según tengo entendido habría sido para apagar un poco el incendio que había en la UOCRA, porque aparentemente la gente de la UOCRA estaba haciendo mucha presión porque no estaba cobrando. Entonces para que no le explote la bomba a AUSA con sindicalistas y delegados y demás lo que hizo fue transferirle 80 palos para que la UTE apague el incendio.

– ¿Por qué crees que hubo apuro por finalizar las obras?

-Claramente por motivos electorales, porque no solo se le venían las elecciones sino porque había una veda, no recuerdo hasta qué día de julio, en la que se podían inaugurar obras públicas. Lo que hizo fue pegar una acelerada enorme para llegar a tiempo y cumplir con esa fecha. Creo que una semana antes de la veda estaban inaugurando la obra. Inaugurar la obra significa que el tren pase por arriba, nada más. Hay estaciones sin terminar, falta un montón de señalética, faltan contenciones en barandas. Hay todo un universo de periféricos de la obra que están sin terminar.

– ¿Hay riesgos?

Por supuesto que sí. De entrada el recorrido del tren está pasando en el medio de dos estaciones que, si bien no se detiene (que son Villa Crespo y Paternal), está pasando por el medio de una zona en construcción. Ahí hasta hace poco había desde andamios sin utilizar, hay gente que dejó la escalera, cajas de herramientas. Fue muy loco todo, porque esto estalló, la obra la tuvieron que cerrar  porque hubo una suerte de estampida. Hay peligro, de hecho en esas estaciones no están colocados los nichos hidrantes. En el caso de un siniestro no está todo el aparato y los dispositivos de seguridad instalados en el 100 por ciento. No están instalados y controlados y puestos a disposición en un cien por ciento. Si el tren se llegara a parar en Paternal por algún motivo y sucediera algo que necesitan las vías de escape de manera ágil y accesible, eso no está preparado.

– ¿Cuáles son las dificultades que deben afrontar ustedes ante esta falta de pago?

Hay problemas de todo tipo. A cada empresa le pega de manera diferente. Tenés gente que dejó de pagarle los salarios a sus empleados, cargas fiscales que no se están pagando, hay gente que tuvo que tomar planes de pago del Estado para hacerse cargo de esas cargas, hay gente que compró materiales por ejemplo porque vos estabas trabajando en una obra que te exigía ir acopiando materiales en tus talleres que vos los tenés solamente comprados para instalarlos en esa obra, esa obra se corta, entrás en cesación de pago, los cheques empiezan a venirte para atrás y vos te quedas en tu taller con materiales a medio terminar, hay gente que tiene barandas por ejemplo, fabricadas para esta obra. Esto es un desastre. La dimensión de todo esto aún no salió a la luz completamente, es muy grave.

– Según informaron desde el Gobierno porteño, el trabajo restante lo resolvería AUSA, la empresa estatal porteña. ¿Pueden permitir esto mientras les adeudan dinero a las pymes?

-Yo te puedo decir lo que opinamos las pymes involucradas. Primero queremos cobrar lo que ya hicimos porque es lo que corresponde. Entre AUSA y Green Rottio y la UTE tendrán que sentarse a arreglar sus problemas. Me refiero a certificaciones, avances en la obra. En fin todo lo que tiene que ver con adicionales y demás.

Nosotros, si vos me preguntas a mí, si yo veo que esta obra se recomienza me voy a poner con una carpita blanca delante de la obra con un cartelito que diga “páguenme lo que me deben”. Porque esto es un insulto y una inmoralidad que sigan avanzando en la obra sabiendo que dejaron un tendal de pymes en la calle. Eso es algo que estamos planeando y planteando en el grupo para de acá a futuro ver qué hace AUSA. Si recomienza las obras, a quien le va adjudicar esa obra y esa empresa como va a tratar a los viejos proveedores, si nos va a llamar a trabajar, si no nos va a llamar, en qué condiciones, si se va a hacer cargo de los pasivos o no. Esperemos que AUSA esos temas los esté hablando con la futura contratista.

– El Viaducto fue inaugurado el 11 de julio de este año y en el corte de cinta estuvieron presentes el presidente Macri, la gobernadora Vidal, y el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta. ¿Qué pensás cuando recorres esas imágenes?

-Es una burla, una tomada de pelo terrible. La obra es una obra hermosa, útil, sirve… ¿Quién lo puede negar eso? Es moderna, pero eso no se puede hacer a costa de 300 pymes. Yo tengo la sensación de que esas fotos son muy lindas para presentar un estado porteño moderno, eficiente, primermundista, con estándares de calidad que quiere llevar a la Capital Federal como si fuera París. Pero eso es una mentira que no cumple nada de esto que te acabo de decir. Fue una estafa. Saben ellos fehacientemente que Green Rottio había entrado en cesación de pagos. De eso tiene que hacerse cargo Rodríguez Larreta.

 

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