domingo 26 de septiembre del 2021

   

Ahora

Las bibliotecas públicas vuelven a abrir sus puertas

 

Atravesadas como otros espacios culturales por las restricciones impuestas por la pandemia que obligaron a reconfigurar el vínculo con el público, las bibliotecas públicas vuelven a ofrecer la opción de visitar sus archivos y ocupar sus salas para retomar el ritual de la lectura y la investigación, mientras se afianzan al mismo tiempo las consultas virtuales y la modalidad de préstamo a domicilio como otra forma de acceder al rico acervo de estos espacios.

Con el cierre debido a la pandemia, las bibliotecas incrementaron el volumen de publicaciones virtuales y establecieron otras formas de comunicación con los usuarios, por internet, y a través del préstamo domiciliario, modalidades que para muchos llegaron para quedarse por cuestiones de distancia y posibilidades de acceso, en un contexto donde las restricciones sanitarias aún continúan.

En los últimos meses, algunos de estos espacios volvieron a abrir sus puertas o están en vías de concretarlo, como la Biblioteca Nacional que recuperará la modalidad presencial a partir de mañana. En muchos casos, ese regreso transcurrió con ritmo sostenido y dinámico, llegándose a cubrir en su totalidad los aforos establecidos para el uso de libros, videos, CDs, o diarios, lo que obligó a ampliar los horarios y días de atención al público.

La Biblioteca del Congreso de la Nación (BCN) abrió tempranamente para la consulta en sala con un aforo de 30 personas por turno. Los usuarios asisten previa solicitud de un turno, estableciendo día, horario, y el tipo de material que necesitan consultar, por la web.

El tiempo de consulta permitido en la sala de la biblioteca, ubicada en Hipólito Yrigoyen 1750 es de tres horas, de lunes a viernes, de 10 a 13 y de 14 a 17, y los fines de semana, de 10 a 15, en un puesto de lectura que se le asigna a cada usuario y cuenta con conectividad para el uso de sus dispositivos móviles, en salas con wifi de alta velocidad.

Para el ingreso, como sucede con todas las instituciones públicas o privadas a desde la irrupción de la pandemia, las personas deben llevar tapabocas, y pasar por controles de temperatura, ponerse alcohol en las manos y en el caso de esta biblioteca se lo invita a utilizar la cabina de sanitización de ozono.

En mostradores con mamparas acrílicas, el personal ingresa a la persona al sistema y le asigna un número de usuario, que se corresponde con el puesto de lectura, que consiste en una mesa y silla numeradas, con conectividad para el uso de sus dispositivos móviles.

Cuando finaliza la consulta o el tiempo de permanencia en las salas, el personal corrobora que la persona no posea materiales bibliográficos en préstamo, para poder retirarse.

Los libros, documentos y todo material consultado ingresa luego a un área destinada a la cuarentena por un período de 3 días, según disposiciones de la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecas y Bibliotecarios, explica a Télam Nora Román, directora de Referencia de la Biblioteca del Congreso.

En un primer momento, la cuarentena para materiales fue de 14 días, según recomendaciones de la Federación, pero después se redujo a tres, porque según algunos estudios el virus permanece algunas horas y según otros, tres días en las superficies con coberturas plásticas, por eso se establecieron los tres días.

Los usuarios que concurren a la Biblioteca del Congreso de la Nación son legisladores, asesores, dependencias del Congreso Nacional, otros poderes del estado, organismos públicos y privados, estudiantes, profesionales, investigadores y público general.

Otro de los espacios con que cuenta la BCN es la Hemeroteca, ámbito en el que se consultan diarios, revistas y publicaciones de distintas épocas y material microfilmado.

La BCN tiene abierta también la Sala Marrakech, un espacio inclusivo para personas con discapacidad, que tiene dos computadoras con lector de pantalla para no videntes, un scanner robótico, una TV, material de lectura en Braille, videos y la colección de la biblioteca a disposición.

En las bibliotecas de la Ciudad de Buenos Aires, la modalidad presencial de consulta en sala comenzó en cinco instituciones, desde el 17 de agosto pasado, donde las personas no solo pueden asistir para leer, sino que también lo hacen para trabajar o tomar clases y en la mayoría de los ca.sos, lo realizan a través de sus propios dispositivos tecnológicos, sacando turno previamente de manera virtual

Las cinco bibliotecas que ofrecen esta nueva modalidad, en esta primera etapa, son la Leopoldo Lugones (4783-1567) , del barrio de Belgrano, ubicada en La Pampa 2215; Antonio Devoto (4501-4320), del barrio de Devoto, de Bahía Blanca 4025/4045; Casa de la Lectura (5197-5084), en Villa Crespo, ubicada en Lavalleja 924; Parque de la Estación (5030-9753 int. 6101), en Balvanera, de Perón 3326; y la biblioteca Benito Lynch (4687-1977), de Mataderos, situada en Pasaje Yrupé 6714.

Las personas pueden asistir en tres turnos diarios, de dos horas (10, 12 y 14) de lunes a viernes, que se pueden renovar para prolongar la estadía. La mayoría de los asistentes utilizan los espacios para estudiar con material propio o trabajar con sus dispositivos, en menor medida se observan los usuarios de lectura bibliográfica , estos prefieren usar el servicio de préstamo domiciliario, informó a Télam el Ministerio de Cultura porteño.

Esa modalidad de préstamo domiciliario, que funciona desde el 15 de junio de este año, se realiza con cita previa, a través de un turno acordado telefónicamente, de lunes a viernes de 10 a 16, en las cinco bibliotecas mencionadas anteriormente y también en la biblioteca Guido y Spano, ubicada en Güemes 4601, Palermo.

La persona puede retirar hasta tres títulos por vez, por un período de hasta 30 días, y la Biblioteca Parque de la Estación cuenta con este servicio de lunes a sábados, 10 a 16.

Como en todos los casos de asistencia de público, se cumplen con la sanitización de manos y calzado, toma de temperatura, distancia de 1.5 metro entre las personas, y uso del tapabocas durante toda la estadía en el espacio.

Otros establecimientos como la biblioteca Miguel Cané, de Boedo, Ricardo Güiraldes, de Recoleta, y Joaquín V. González, de La Boca, permanecen afectadas por el servicio DetectAR.

La red de 29 bibliotecas de la Ciudad cuenta con 12.762 socios, 3.466 de los cuales se sumaron este año, según datos del Ministerio de Cultura porteño que señaló que la mayoría son mujeres (78%).

El 29 por ciento de los usuarios tiene entre 20 y 34 años; el 26 por ciento, entre 35 y 54 años y el 23 por ciento, entre 10 y 19 años. Mientras que el 14 por ciento son niños y el 8 por ciento adultos mayores.

 

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