domingo 20 de octubre del 2019

   

Ahora

Reforma laboral: 11 de 13 países con menos empleo tras su aplicación

 

«Lo que tenemos que hacer es bajar los costos y los salarios son un costo más». La frase la dijo Mauricio Macri en 1999 y representa una definición doctrinaria del actual Presidente y de los empresarios. Prometen que con una flexibilización laboral llegará la famosa lluvia de inversiones que terminó en sequía. Sin embargo, la receta que Cambiemos y el círculo rojo presentan como «lo nuevo» ya fracasó en otros países. El informe elaborado por el equipo de economistas de Economía UNDAV, advierte que de 13 países que realizaron políticas de flexibilización laboral en el mundo, 11 vieron una reducción de su empleo del orden del 2% a lo largo de 5 años.

Cayó en Grecia (-5,2%), México (-2,7%), República Checa (-2,3%), Estonia (-1,9%), Italia (-1,7), Portugal (-1,4%), Hungría (-1,2%), Eslovenia (-0,9%), España (-0,8%). También en Nueva Zelanda (-0,6) y Francia (-0,3%). Sólo Hubo dato positivo en Holanda y Reino Unido.

Al respecto, el documento de la UNDAV menciona que “una flexibilización de las condiciones laborales terminará conduciendo a una mayor precarización de las relaciones laborales” y además “que dicha política contribuya al crecimiento y al repunte del empleo, tiene pocos fundamentos en la evidencia empírica”.

El presidente de la Cámara de la Construcción, Julio Crivelli, se sumó al pedido flexibilizador del empresario Martín Cabrales que había exigido al Gobierno que sea “más fácil despedir”. En línea con el dueño de Café Cabrales, Crivelli pidió lisa y llanamente “poder despedir sin causa a empleados en todas las industrias y comercios”.

El objetivo es eliminar derechos laborales básicos de los trabajadores, extender el «modelo Rappi» a todos los sectores. El sueño del círculo rojo de un país sin sindicatos que toma fuerza por la sintonia con el gobierno de Cambiemos y la demonización de los medios a todo gremio o dirigente que sale en defensa de los trabajadores. La semana pasada, Macri tuvo como blanco al camionero Hugo Moyano («cobra por izquierda»), al bancario Sergio Palazzo («es un prepotente y patotero» y al aeronáutico Pablo Biró («es disparatado»).

A contraposición de quienes plantean la necesidad de una reforma laboral «por el alto costo del trabajo», Argentina no integra el lote de países del mundo con mayor costo impositivo.

Las cargas impositivas sobre el salario son 10 puntos porcentuales más altas en Alemania y Francia que en Argentina. Se trata de otro dato duro que derrumba uno de los pilares del Gobierno y del sector empresarios.

El informe elabora un ránking de países donde los impuestos sobre el trabajo son los más altos. Bélgica es el primero con 52,7%, lo siguen Alemania con 49,5%; Italia con 47,9%; Francia y Austria con 47,6%; Hungría con 45%; República Checa con 43,7% y Eslovenia con 43,3%.

En el noveno puesto encontramos a Suecia (43,1%), le siguen Lituania y Finlandia (42,3%), Eslovaquia (41,7%), Grecia (40,9%), Portugal (40,7%) y Lituania (40,6%). En el puesto 16 España (39,4%). Recién después aparece Argentina con 31,9%.

En este sentido, las cargas impositivas sobre el salario son una de las excusas que se anteponen para tratar un reforma laboral, que es “un pedido manifiesto del Fondo Monetario Internacional para después de las elecciones, como requisito para continuar otorgando financiamiento”, apunta el informe.

Ante el pedido del sector empresario para despedir con mayor facilidad, el informe demuestra que Argentina se ubica 14 en el ránking de cantidad de semanas de indemnización por despido sobre años de antigüedad, y comparte cifra con Australia.

“Los defensores de la medida, principalmente sectores empresarios, afirman que la misma tendría como objetivo la creación de empleo”, señala el informe y subraya que “unos 158.000 puestos de trabajo se destruyeron en 16 meses en el sector privado formal a pesar de la brutal caída de los costos laborales”.

Tampoco la baja en los salarios acompañan un aumento en el nivel del empleo. Entre abril de 2018 y abril de 2019, la caída del índice del salario real del 13,5% también produjo como consecuencia una caída del empleo privado registrado del 2,5%.

“La evidencia empírica demuestra que el aumento y descenso de las tasas de desempleo está correlacionada con los ciclos económicos y no con una mayor o menor flexibilidad del mercado de trabajo”, sentencia el informe de la UNDAV.

Desde la asunción de Macri, el salario mínimo vital y móvil (SMVM) medido en dólares cayó a la mitad: de US$ 580 a US$ 271. Argentina pasó de tener el mejor salario mínimo de la región a ocupar el séptimo puesto, detrás de Perú, Bolivia y Paraguay.

A la par se perdieron 268.000 empleos registrados en el último año, lo que supone 1 trabajo menos cada 2 minutos. ¿La conclusión? Flexibilizar las condiciones de trabajo y la baja en los salarios no acompañan un aumento en el nivel del empleo: cuando baja el salario, también cae el empleo.

El Gobierno sostiene que con los cambios en los convenios laborales vendrá una lluvia de inversiones. La misma que prometieron con el pago a los fondos buitres primero y la apertura de las importaciones después. Con la eliminación de las regulaciones para la divisa estadounidense, el desmantelamiento de las obligaciones que había para los exportadores y a los controles a los capitales especulativos.

La misma que prometieron con la reforma previsional, y un ajuste en el Presupuesto por 400 mil millones de dólares, con servicios públicos, combustibles y alimentos dolarizados.

La evidencia es abrumadora.

 

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